El cebado de semillas se usa ampliamente en la producción comercial de semillas y su función principal es acelerar y sincronizar la germinación de semillas. La técnica de cebado consiste en una serie de tratamientos con cantidades controladas de agua o soluciones osmóticas que permiten activar el metabolismo germinativo sin permitir que sobresalga la cubierta seminal. Sin embargo, las semillas cebadas muestran una longevidad reducida, lo que genera problemas para su almacenamiento. Se ha demostrado que los tratamientos como el choque térmico mejoran la longevidad de las semillas preparadas. Se ha observado una mayor longevidad de las semillas preparadas después de la exposición a un calor de 37 °C durante tan solo 2 horas. Sin embargo, se sabe poco sobre los efectos de este tipo de tratamiento de choque térmico a nivel molecular o cuáles son los mecanismos exactos que gobiernan la mejora de la longevidad.

En su nuevo estudio publicado en AoBP, Batista et al. tuvo como objetivo investigar el efecto del tratamiento de choque térmico en la longevidad del tomate cebado (Solanum) semillas a nivel fisiológico y transcriptómico. Sus resultados confirman que las semillas sometidas a choque térmico tienen una mayor longevidad en comparación con las que no han sido tratadas con choque térmico. Además, estas semillas mostraron un aumento en los niveles de ARNm de FACTOR DE CHOQUE TÉRMICO-gusta y PROTEÍNA DE CHOQUE TÉRMICOgenes similares a chaperonas, lo que sugiere que las proteínas codificadas por estas transcripciones están involucradas en la mejora de la longevidad de las semillas de tomate preparadas. Este estudio amplía nuestra comprensión de los mecanismos moleculares involucrados en la longevidad de las semillas y destaca que estos procesos están asociados con moléculas comúnmente asociadas con la respuesta al estrés. Estos hallazgos podrían conducir a semillas producidas comercialmente con una vida útil más larga y un mayor vigor.
