A medida que el cambio climático se intensifica y las actividades humanas alteran los ecosistemas, las plántulas de robles jóvenes se enfrentan a una doble amenaza: la sequía y los herbívoros hambrientos. Normalmente, pensaríamos que esta combinación de factores de estrés sería fatal para los robles. Pero una nueva investigación publicada en la revista Annals of Botany Número especial sobre La reproducción de las plantas en un entorno global cambiante sugiere que La herbivoría podría ayudar a las plántulas de roble a sobrevivir a la sequía reduciendo su pérdida de agua.

La investigación dirigida por Marta Peláez utilizó dos especies de roble californiano: Quercus agrifolia, una especie de hoja perenne conocida por su tolerancia a la sequía, y Q. lobata, una especie caducifolia que es más vulnerable a las condiciones secas. Cultivaron 387 plántulas en un invernadero controlado, exponiéndolas a diferentes niveles de herbivoría (simulada a través de la poda) y sequía (disponibilidad variable de agua). Durante toda la temporada de crecimiento, registraron la supervivencia, el crecimiento y las características de las hojas, y al final de la temporada de crecimiento midieron la biomasa aérea y subterránea.

Los resultados fueron bastante interesantes. En condiciones de sequía extrema, la herbivoría aumentó la supervivencia de las plántulas. Al reducir el área foliar, la herbivoría provocó una menor pérdida de agua por transpiración. Al mismo tiempo, las plantas compensaron esto desarrollando más raíces, lo que mejoró su capacidad para acceder a reservas de agua profundas. El efecto fue particularmente evidente en Q. lobata, las especies más vulnerables a la sequía, que se beneficiaron de la herbivoría en niveles moderados de estrés hídrico.

Nuestros principales hallazgos desafían un paradigma bien establecido, específicamente el presunto impacto negativo aditivo de la herbivoría y la sequía sobre el rendimiento y la supervivencia de las plantas, y resaltan la necesidad crítica de considerar tanto las etapas ontogenéticas como los rasgos específicos de las especies, como el hábito de las hojas, para comprender las complejas relaciones entre los factores bióticos y abióticos en la configuración de las respuestas de las plantas.

Por otra parte, la herbivoría no provocó cambios en los niveles de clorofila (una medida de la capacidad fotosintética). Sin embargo, las antocianinas (pigmentos asociados con las respuestas al estrés) aumentaron en las plántulas pastoreadas, aunque este efecto disminuyó en condiciones de sequía severa. Esto sugiere que la herbivoría induce cambios fisiológicos que ayudan a las plantas a enfrentar el estrés ambiental, pero la sequía extrema puede reducir estas ventajas.

Estos hallazgos desafían la idea convencional de que los herbívoros son siempre perjudiciales, ya que podrían ayudar a los robles jóvenes a sobrevivir a la sequía e incluso contribuir a la recuperación a largo plazo de los bosques de robles. Esto podría ser especialmente importante en los ecosistemas mediterráneos, donde las estaciones secas prolongadas se están convirtiendo en la norma.

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Peláez M., López-Sánchez A., Fernandes G., Dirzo R., Rodríguez-Calcerrada J. y Perea R. (2025) Annals of BotanyRespuestas de las plántulas de roble al aumento de la herbivoría y la sequía: ¿una posible compensación? Disponible en: https://doi.org/10.1093/aob/mcae178