Las semillas de chía se han vuelto muy populares por ser súper saludables, pero ¿qué hace exactamente que esta pequeña semilla sea tan buena para nosotros? Una revisión publicada recientemente en Annals of Botany por Tannaz Zare y colegas proporcionado una descripción general de las características botánicas, morfológicas y bioquímicas de las plantas de chía, sus semillas y cubiertas de semillas para comprender mejor qué hace que la chía sea un alimento tan notablemente saludable.
Análisis exhaustivos han revelado que la chía es rica en ácidos grasos omega-3, proteínas, fibra y antioxidantes. Sin embargo, los mecanismos biológicos exactos detrás de estos beneficios aún no están claros. Se produjo un avance significativo cuando un equipo internacional de investigadores secuenció completamente el genoma de la chía. Con esta información genómica, han comenzado a mapear las instrucciones genéticas responsables de la producción de nutrientes de la chía.
Un objetivo clave ha sido identificar los genes implicados en la biosíntesis de ácidos grasos. Al mapear los puntos genómicos críticos para la producción de omega-3, los científicos esperan refinar el poder nutricional de la chía o transferir estos rasgos a otros cultivos. El análisis transcriptómico de los patrones de expresión genética también proporciona pistas sobre cómo la chía regula su perfil de nutrientes durante las diferentes etapas de crecimiento. Esto brinda información sobre la toma de decisiones interna de la semilla que podría optimizar su producción nutricional.
Si bien el perfil químico de la chía ha sido bien documentado, quedan dudas sobre los impactos fisiológicos. Algunos estudios en animales e in vitro indican que puede ayudar a reducir la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y reducir la inflamación. Sin embargo, se necesitan pruebas más concluyentes procedentes de ensayos clínicos rigurosos en humanos. Los investigadores ahora están reclutando voluntarios para estudios a gran escala para evaluar los posibles efectos de prevención de enfermedades de la chía.
Más allá de la nutrición, los científicos están ansiosos por explorar las aplicaciones farmacéuticas y agrícolas de la chía. ¿Pueden los extractos de semillas combatir los microbios dañinos? ¿Podrían los genes de la chía, cuando se transfieren a otros cultivos alimentarios mediante técnicas de ingeniería genética, volverlos igualmente nutritivos? Tales aplicaciones requerirían el desarrollo de métodos confiables para modificar genéticamente la chía.
Lograr este objetivo desde una perspectiva genética requiere nuevas herramientas. Los investigadores están utilizando técnicas modernas como la edición de genes CRISPR para crear mutaciones específicas y visualizar cambios en las células vivas de la planta de chía. También están trabajando para establecer protocolos estables de transformación de plantas.
Una vez adoptadas, estas tecnologías proporcionarán una base esencial para los estudios de mutantes en chía y permitirán la manipulación genética para estudios de función genética. En el futuro, el establecimiento de estas técnicas, junto con protocolos de transformación estables para la chía, puede permitir la creación de una colección de mutantes de chía que pueda utilizarse como recurso comunitario para el análisis funcional de los genes de la chía, como se ha hecho con otras plantas. como Arabidopsis, arroz, maíz, sorgo, Brachypodium y camelina.
Al explotar su código genético recién descifrado, los investigadores pretenden en última instancia optimizar el impacto nutricional de la chía. El objetivo es comprender el secreto del éxito de la chía a nivel molecular y potencialmente diseñar súper semillas que puedan igualar o incluso superar sus beneficios nutricionales. Paso a paso, los científicos están empezando a descubrir las raíces genómicas de este extraordinario superalimento.
LEA EL ARTÍCULO:
Zare T., Fournier-Level A., Ebert B. y Roessner U. (2024) “Chía (Salvia hispanica L.), un 'superalimento' funcional: nuevos conocimientos sobre sus características botánicas, genéticas y nutracéuticas” Annals of Botany. https://doi.org/10.1093/aob/mcae123
