La poliploidización del genoma de la planta afecta el fenotipo de los individuos, incluida su morfología. En los autopoliploides, esperamos principalmente efectos nucleotípicos, de varios genomas monoploides (es decir, conjuntos de cromosomas) o tamaño del genoma. Los efectos nucleotípicos en la morfología y la anatomía de las plantas se observan en diferentes niveles organizativos. El tamaño celular aumenta en tendencia con el nivel de ploidía o el tamaño del genoma. A nivel de tejido se han reportado cambios cuantitativos como la densidad de estomas o pelos, mientras que a nivel de organismo la poliploidización puede estar asociada con un aumento en el tamaño de órganos (como flores u hojas) o en individuos completos. Aunque conocemos el fenómeno de la autopoliploidía desde hace mucho tiempo, hay sorprendentemente pocos estudios cuantitativos detallados sobre la variación morfológica asociada.

En un estudio reciente publicado en AoBP, Beagle et al. analizaron morfométricamente cinco citotipos de ploidía de las especies rosáceas Potentilla pubérula (un miembro de la potentilla verna agregar). Los autores encontraron que estos citotipos no diferían significativamente entre sí morfológicamente, lo que respalda la idea de que los autopoliploides suelen volver a muestrear el morfoespacio de sus antepasados. Sin embargo, se observaron efectos nucleotípicos que confirieron un aumento del tamaño total de los individuos con ploidía. Los autores terminan discutiendo críticamente estos resultados en el contexto de los efectos posteriores a la poliploidización y la influencia modificadora del medio ambiente, factores que modifican la morfología de los citotipos, y concluyen que los citotipos se tratan mejor como variantes intraespecíficas dentro de una sola especie.
