En el mundo de la botánica tropical, se suele asumir que las tareas importantes requieren trabajadores de gran tamaño. Si una semilla es grande y pesada, solemos pensar en los monos araña o los tapires como los principales responsables de su dispersión por la selva. Sin embargo, investigaciones recientes en la Selva Lacandona de México han demostrado que hemos subestimado a los mensajeros más pequeños del bosque.

Durante mucho tiempo, se pensó que el papel de los murciélagos neotropicales en la dispersión de semillas grandes (>5 mm) era insignificante debido a su pequeño tamaño. Pero la física de estos mamíferos alados revela una realidad diferente: los murciélagos frugívoros son capaces de transportar frutos que pesan entre el 25 % y el 250 % de su propio peso corporal.

Un par de Dermanura watsoni Murciélagos en una tienda de campaña bajo una hoja de palmera. Foto de Marina Rivero (iNaturalista).

A diferencia de las aves, muchos murciélagos no consumen la fruta donde la encuentran; la capturan en pleno vuelo y la transportan a un refugio seguro para comer tranquilamente. En el caso de los murciélagos que se refugian en tiendas de campaña, estos refugios son hojas de plantas que ellos mismos modifican para formar una especie de tienda o dosel.

Para comprender cuán vitales son estos "comedores" privados, Francisco Perera Rieder y su equipo investigaron dos sitios clave en Chiapas: Reserva de la Biosfera Montes Azules y Monumento Natural YaxchilánAllí identificaron 21 tiendas de alimentación utilizadas por murciélagos, principalmente de la especie Dermanura watsoniInstalaron trampas de semillas de 1 m x 1 m justo debajo de estas tiendas para recoger todo lo que dejaban caer los murciélagos. Para asegurarse de que los resultados no fueran mera coincidencia, colocaron trampas de control a un metro de cada tienda para comparar la dispersión natural de semillas en el bosque.

Reserva de la Biosfera Montes Azules. Foto de: Darij y Ana (Wikimedia Commons)

Los resultados obtenidos bajo estas verdes copas fueron extraordinarios: los investigadores recolectaron 2,137 semillas de 54 especies diferentes pertenecientes a 21 familias botánicas. Sin embargo, para la salud del ecosistema lacandón, el factor más relevante no fue solo la cantidad de semillas, sino su alta calidad ecológica. Cabe destacar que el 56.4 % de las semillas dispersadas pertenecían a especies exclusivas de bosques maduros y complejos, lo que subraya el papel de los murciélagos en la regeneración de los ecosistemas primarios. Esta colección mostró una importante diversidad botánica, que abarca desde diez especies diferentes de palmeras hasta nueve especies de árboles maderables de la familia Sapotaceae. Además, este servicio biológico tiene un componente socioeconómico: el 68.5 % de las especies dispersadas por estos murciélagos que habitan en refugios tienen usos humanos documentados, principalmente como madera para la construcción (70.3 %), fuente de alimento (57.4 %) y con fines medicinales (42.6 %).

Finalmente, la tasa de deposición de semillas fue significativamente mayor bajo las carpas que en las áreas de control, lo que confirma que estos lugares son verdaderos "puntos críticos" para la regeneración forestal.

Este estudio es más que una curiosidad biológica; tiene implicaciones prácticas para la conservación. Se estima que, dentro de las áreas protegidas de la región, estos murciélagos dispersan entre 21.5 y 79.8 millones de semillas grandes cada año.

Murciélago frugívoro de Thomas (Dermanura watsoni). Foto de: Yves Bas (iNaturalist)

Los autores proponen que los murciélagos podrían contribuir a los esfuerzos de conservación mediante la obtención de semillas. En lugar de depender de costosos procesos de recolección manual, los técnicos forestales podrían utilizar estas tiendas como centros de suministro. Los murciélagos ya han realizado el trabajo pesado: seleccionaron los frutos de mejor calidad, los alejaron del árbol madre (ayudándolos a escapar de los depredadores) y limpiaron la pulpa, lo que facilita significativamente la germinación.

En definitiva, la selva lacandona nos recuerda que el futuro de los enormes árboles madereros podría estar literalmente colgando de una hoja, gracias a un pequeño mensajero nocturno que se niega a aceptar que su carga sea demasiado pesada.

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Rieder, FP, M.Rivero y RAMedellín. 2026. “Jardineros nocturnos: Dispersión de semillas grandes por murciélagos que se refugian en tiendas de campaña en la selva lacandona, México”. Biotropica 58, n.º 2: e70179. https://doi.org/10.1111/btp.70179.

Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.

Imagen de portada: El murciélago frugívoro de Thomas (Dermanura watsoni). Foto por Pablo Bedrossian (iNaturalist).