Si alguna vez ha visitado un museo, quizá haya notado cómo se protegen sus tesoros más preciados: guardados tras cristales, vigilados por guardias y cuidadosamente protegidos de las manos curiosas. En el mundo botánico, los equivalentes más cercanos son los holotipos, los especímenes vegetales elegidos para definir una nueva especie. Estos ejemplares individuales conservan las características exactas que distinguen a una especie de otra, lo que los convierte en la referencia definitiva para los científicos. Los holotipos son el estándar de oro para la identificación, y cuando surgen dudas sobre la identidad de una planta o su parentesco con otras especies, los botánicos recurren a ellos. Pero ¿dónde se conservan exactamente estos preciosos especímenes hoy en día?

Un nuevo estudio dirigido por el Dr. Dominik Tomaszewski rastreó los viajes de más de 119,000 holotipos de alrededor de 500 herbarios en todo el mundo, siguiendo su camino desde el lugar de recolección hasta las instituciones que los alberganLos resultados son sorprendentes: estos especímenes únicos se han almacenado históricamente lejos de donde se descubrieron las plantas, una práctica que solo ha cambiado en las últimas dos décadas.

El equipo de Tomaszewski utilizó la base de datos de biodiversidad de acceso abierto más grande del mundo, la Servicio de Información sobre Biodiversidad Global (GBIF)Para recopilar registros de holotipos de plantas vasculares (plantas con flores, gimnospermas y helechos), examinaron especímenes recolectados después de 1800, relacionando cada uno con dos detalles clave: dónde se encontró originalmente la planta y dónde se almacena actualmente. Luego, calcularon la distancia entre estos dos puntos, lo que les permitió rastrear el flujo de especímenes de plantas a través del tiempo y el espacio.

Sus datos cuentan una historia fascinante, aunque a veces inquietante. En el siglo XIX, cuando las técnicas modernas de recolección botánica y herbario se estaban consolidando en Europa, los holotipos procedentes de regiones ricas en biodiversidad, como la Amazonia o Madagascar, solían enviarse a miles de kilómetros de distancia, a herbarios en Europa o, en ocasiones, en Norteamérica. Por ejemplo, más del 90 % de los holotipos africanos y asiáticos, y el 77 % de los de Latinoamérica, se conservan actualmente en herbarios fuera de sus regiones. Mientras tanto, regiones más ricas, como Europa, Norteamérica y Australasia, han mantenido los suyos en gran medida cerca de sus territorios.

El flujo de holotipos, desde el lugar donde fueron recolectados (izquierda) hasta el lugar donde fueron depositados (derecha). Figura de tomaszewski et al.(2025).

Este patrón puede parecer natural, dado que gran parte de la biodiversidad mundial fue documentada por expertos botánicos radicados en Europa y Norteamérica, a menudo utilizando especímenes recolectados en las colonias. Sin embargo, esta discrepancia entre el origen de una planta y la ubicación de su holotipo plantea verdaderos desafíos para los botánicos actuales. Los investigadores de África, Asia y Latinoamérica que dedican sus carreras al estudio de la biodiversidad de sus propios países a menudo no pueden acceder a estos especímenes sin viajar miles de kilómetros al extranjero, con todos los obstáculos financieros, logísticos y administrativos que estos viajes conllevan.

Sin embargo, esta práctica ha comenzado a cambiar. En los últimos 200 años, la distancia promedio entre el lugar donde se recolecta una planta y el lugar donde se almacena su holotipo ha disminuido drásticamente, de casi 9,000 km en 1800 a alrededor de 750 km en 2000. Desde principios de la década de 2000, esta tendencia se ha acelerado, y cada vez más holotipos se conservan en sus países de origen. En Brasil, el 60 % de los nuevos holotipos siguen siendo locales, una cifra que sube al 92 % en Australia y Nueva Zelanda. Otros países, como Madagascar y Ecuador, aún se quedan atrás, pero la brecha se está reduciendo. Entonces, ¿qué hay detrás de este cambio? Los autores lo atribuyen a una mejor infraestructura local, leyes de biodiversidad más estrictas y una mayor conciencia global sobre la necesidad de equidad científica.

Distancia entre el sitio de recolección y los herbarios donde se depositaron los holotipos. Los puntos rojos indican la distancia media para cada período, y la línea roja muestra la reducción de dicha distancia a lo largo del tiempo. Figura de tomaszewski et al. (2025).

La digitalización también está cambiando las reglas del juego. Si bien el traslado físico de especímenes es difícil debido a su delicadeza e irremplazabilidad, escanearlos y compartir imágenes de alta resolución en línea proporciona un mejor acceso a los científicos de todo el mundo. Aun así, gran parte del registro mundial de herbarios permanece fuera de línea o incompleta, especialmente en Asia y África, lo que significa que la imagen completa aún está fuera del alcance. No obstante, las principales instituciones de investigación están realizando enormes esfuerzos para digitalizar sus colecciones. En el Reino Unido, el Real Jardín Botánico de Kew ha digitalizado completamente 3.4 millones de especímenes hasta julio de 2024. Su objetivo es completar los 7 millones de especímenes del herbario para marzo de 2026, convirtiendo las colecciones de Kew en un recurso global en línea totalmente accesible.

El trabajo de Tomaszewski pone de relieve la profunda influencia que la geopolítica y la historia tienen en la ciencia vegetal. Reconocer estas dinámicas no es solo un ejercicio académico, sino un paso esencial para lograr una ciencia de la biodiversidad más justa e inclusiva a nivel global. Esperamos que, tras rastrear la trayectoria de los holotipos, esta investigación nos ayude a trazar un nuevo futuro para la botánica.

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Tomaszewski, D., Walas, Ł., y Guzicka, M. (2025). Rastreando trayectorias de holotipos: mapeando el movimiento de los especímenes de herbario más valiosos. Plantas, Gente, Planeta. https://doi.org/10.1002/ppp3.70071

Erika Alejandra Chaves-Díaz

Erika es una bióloga y ecóloga colombiana apasionada por los bosques tropicales, los primates y la divulgación científica. Tiene una maestría en Ecología y Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y forma parte de Ciencia Tropical desde 2020, un grupo de divulgación científica que busca conectar a las personas con la biodiversidad y fomentar la conciencia ambiental. Puedes seguirla a ella y a su equipo en Instagram: @cienciatropical.

Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.

Imagen de portada: Guioa misimaensis Tipo Welzen. Foto de Centro de Biodiversidad Naturalis (Wikimedia comunes).