Las plantas, aunque sésiles, emplean varias estrategias para defenderse de los insectos herbívoros. La producción de terpenoides y la formación de asociaciones simbióticas con hongos micorrícicos arbusculares (MA) son dos de estas estrategias defensivas.

Los terpenoides disuaden a los herbívoros, atraen a sus depredadores y sirven como señales en el aire que inducen respuestas de defensa en las plantas vecinas no infestadas. Sharma et al. muestran que AM afecta la concentración y composición de los terpenoides, aumentando la defensa contra los herbívoros. Las redes de hifas en el suelo sirven como conductos que facilitan la transferencia de señales de defensa y terpenoides entre plantas. Una mejor comprensión de los terpenoides y AM en la defensa de las plantas tendrá implicaciones significativas para el manejo sostenible de plagas en los ecosistemas agrícolas.

Este documento es parte del Annals of Botany Número especial sobre inmunidad vegetal. Será de libre acceso hasta junio de 2017 y después de abril de 2018.
