Los modelos climáticos suelen tener dificultades para captar el momento de la caída de las hojas. Un nuevo estudio revela que los científicos no han estado observando las precipitaciones de la misma manera que lo hacen las plantas.
Los investigadores utilizan un modelo vegetal funcional-estructural para analizar cómo los rasgos arquitectónicos y fisiológicos afectan la absorción de nitrógeno y la eficiencia fisiológica.