
Los agroecosistemas sostenibles tienden a tener un impacto positivo en el capital natural, social y humano, mientras que los no sostenibles agotan estos activos, dejando menos para el futuro. En esta revisión, bonita y bharucha define la intensificación sostenible (IS) como un proceso o sistema en el que se aumentan los rendimientos agrícolas sin un impacto ambiental adverso y sin la conversión de tierras no agrícolas adicionales. Analizan la evidencia reciente de los impactos de la SI tanto en los países en desarrollo como en los industrializados, y demuestran que pueden ocurrir tanto dividendos de rendimiento como de capital natural. Concluyen con observaciones sobre políticas e incentivos necesarios para una adopción más amplia de SI, e indican cómo SI podría promover transiciones hacia economías más verdes y beneficiarse del progreso en otros sectores.
