El meristemo apical del brote (SAM) es el elemento organizador clave del cuerpo de la planta. Sorprendentemente, casi no hay datos comparativos entre especies que muestren vínculos entre el SAM y los rasgos de toda la planta, como el tamaño de la hoja, el diámetro del tallo o la masa de la semilla.

Schnablova et al. muestran que tales relaciones existen y, además, que, como resultado de la evolución convergente reciente, las especies difieren en su número de células SAM, que se correlaciona con una serie de rasgos de la planta. Este estudio sugiere que SAM de hecho proporciona un fuerte vínculo que informa los rasgos de los órganos de las plantas y es un componente clave de la respuesta evolutiva de la planta al medio ambiente.
