Una de las principales plagas de los bosques de manglares en China es un insecto minador de hojas, que excava en la capa superior de la hoja. El ataque de insectos no solo causa daño físico, sino que también provoca la acumulación de especies reactivas de oxígeno (formas de oxígeno altamente reactivas que pueden dañar las enzimas y el ADN) que pueden causar más daño al tejido vegetal. Entonces podríamos esperar que los árboles aumentaran su capacidad para neutralizar las especies reactivas de oxígeno cuando están bajo el ataque de insectos.

En un nuevo estudio en Tree Physiology, Zheng et al. (2016) encontró que en el manglar (Puerto deportivo de Avicena) hojas atacadas por un minador de hojas (Phyllocnistis citrella), la parte dañada de las hojas reduce sus defensas antioxidantes para permitir que se acumule peróxido de hidrógeno (una especie de oxígeno reactivo), que luego actúa como una señal para que la parte intacta de la hoja aumente sus defensas antioxidantes y antiherbívoros. Esta 'política de hojas quemadas' recuerda a la política de tierra arrasada utilizada por los rusos a principios del siglo XIX para repeler con éxito al ejército de Napoleón. Parece que la estrategia militar es otro invento en el que la Naturaleza llegó primero.
