Las raíces de las plantas tienen que superar una amplia gama de obstáculos mecánicos además de los impactos biológicos y químicos. Por ejemplo, las raíces tienen que evaluar si eluden un obstáculo o continúan creciendo en la dirección de crecimiento original, tolerando condiciones deterioradas en diversos grados. Las puntas de las raíces poseen un órgano especial, la tapa de la raíz, que inicia la desviación del crecimiento.

En apoyo de la 'hipótesis del cerebro' de Darwin de la cubierta de la raíz, Dreyer y Edelmann investigar la capacidad de este órgano para evaluar los diferentes entornos mecánicos de la raíz. Al encontrar resistencia, las raíces con sombreros intactos emiten etileno, lo que no se observa en las raíces sin sombreros. Los resultados revelan un ajuste fino de la resistencia del suelo dependiente de la cubierta de la raíz y respaldan la participación del etileno.
