El agua es un recurso cada vez más escaso que limita la productividad de los cultivos en muchas partes del mundo, y se prevé que la frecuencia y la gravedad de las sequías aumenten como resultado del cambio climático. Por lo tanto, mejorar la tolerancia al estrés por sequía es importante para maximizar el rendimiento de los cultivos en el futuro.

Márquez-García et al. estudian los efectos de la sequía en hojas y nódulos de soja (Glycine max) y encuentran que mientras el impacto fisiológico se percibe durante todo el brote, la senescencia inducida por estrés ocurre solo en las filas de hojas más viejas. Se observan varios cambios inducidos por la sequía en los metabolitos de los nódulos y se identifican transcripciones de dos peroxirredoxinas en los nódulos como marcadores potenciales de la tolerancia al estrés. Concluyen que la senescencia inducida por el estrés en los rangos más bajos de las hojas precede a la senescencia de los nódulos, lo que sugiere que las hojas de baja capacidad fotosintética se sacrifican a favor del metabolismo del nitrógeno de los nódulos.
Este artículo aparece en el número especial Reacciones de ROS y NO en plantas.
