
Los modelos del sistema terrestre describen los procesos físicos, químicos y biológicos que gobiernan nuestro clima global. Si bien es difícil señalar un componente como más importante que otro en estos modelos sofisticados, la vegetación terrestre es un actor fundamental en la dinámica biogeoquímica y biofísica del sistema terrestre. Sin embargo, hay mucho debate sobre cómo se deben representar la diversidad y la función de las plantas en estos modelos.
Una revisión reciente en Annals of Botany rastrea los orígenes del concepto de tipos funcionales de plantas (PFT) desde su origen a principios del siglo XIX hasta su uso actual en modelos regionales y globales de vegetación dinámica (DVM). Se presta especial atención a la representación y parametrización de PFT y a la validación y evaluación comparativa de los patrones previstos de distribución de la vegetación en ecosistemas de latitudes altas. Estos ecosistemas son sensibles al cambio climático y, por lo tanto, proporcionan un caso de prueba útil para simulaciones basadas en modelos de la distribución pasada, actual y futura de la vegetación.
