Raíces de una planta de Trifolium striatum que se lavan antes de secarse en horno y se pesan para los cálculos del índice competitivo relativo (RCI). Las plantas se cultivaron en macetas de invernadero inoculadas con microbiota del suelo que se recolectó de la rizosfera de plantas conespecíficas en sus rangos nativos o introducidos. Foto de Natasha Shelby.
Raíces de una planta de Trifolium striatum que se lavan antes de secarse en horno y se pesan para los cálculos del índice competitivo relativo (RCI). Las plantas se cultivaron en macetas de invernadero inoculadas con microbiota del suelo que se recolectó de la rizosfera de plantas conespecíficas en sus rangos nativos o introducidos. Foto de Natasha Shelby.

Un nuevo estudio biogeográfico publicado en AoB PLANTS by Shelby y cols. probó la hipótesis de la evolución de la capacidad competitiva aumentada (EICA), una explicación convincente de por qué las plantas se vuelven invasivas. Los autores midieron las tasas de crecimiento y la capacidad competitiva de tres Trifolia especies provenientes de sus rangos nativos (España y el Reino Unido) y naturalizados en Nueva Zelanda cuando se cultivan individualmente y en competencia con congéneres de diferente procedencia en presencia de diferentes comunidades microbianas. Aunque EICA no recibió apoyo (las plantas naturalizadas no eran más competitivas), las diferencias en la capacidad competitiva de las plantas cuando se cultivan con diferentes comunidades microbianas de la rizosfera ilustran que la microbiota del suelo afecta el crecimiento y la competencia de las plantas. El trabajo ilustra un hallazgo importante: el crecimiento de plantas cultivadas individualmente no siempre predice la capacidad competitiva.