Para comprender la vida vegetal en la Tierra, las colecciones de especímenes vegetales preservados, comúnmente conocidos como herbarios, son una de las herramientas más poderosas de la botánica. Cada espécimen contiene información sobre dónde y cuándo creció una planta, su aspecto y, a veces, incluso cómo la utilizaban las personas. Juntos, actúan como una biblioteca global de biodiversidad, ayudando a los científicos a identificar especies, rastrear cambios en los ecosistemas e incluso a descubrir cómo el cambio climático está transformando la naturaleza.
Aun así, algunos herbarios pasan desapercibidos para la mayoría de los investigadores de todo el mundo. Según un estudio reciente dirigido por el Dr. Daniel A. Zhigila y Ryan J. Schmidt-Knapik, muchas colecciones permanecen en silencio: no registradas en directorios internacionales, desconocidas fuera de sus instituciones locales y desconectadas de la investigación global. Sin embargo, este silencio no significa que estos herbarios sean irrelevantes, ya que resguardan registros únicos de plantas locales, incluyendo especies que no se encuentran en ningún otro lugar. Sin su aportación, los estudios internacionales corren el riesgo de pasar por alto piezas cruciales del rompecabezas de la biodiversidad.
Una de las principales herramientas para hacer visibles los herbarios a la comunidad global es la Índice Herbariorum, un registro global de colecciones de plantas. Estar inscrito en él facilita que científicos de todo el mundo encuentren, colaboren y apoyen un herbario. Desde 2016, se han registrado cientos de nuevos herbarios en el Sur Global, pero África parece estar rezagada, representando solo el 6% de las más de 800 nuevas entradas. Esta disparidad plantea la pregunta: ¿realmente hay menos herbarios en África o simplemente faltan en los registros?
La investigación de Zhigila y Schmidt-Knapik ayuda a responder esta pregunta, utilizando Nigeria como caso de estudio. Mediante una extensa encuesta sobre los herbarios del país, descubrieron que el 73 % de los 51 herbarios del país permanecen sin registrar en el Index Herbariorum.. Podría ser tentador suponer que se trata de colecciones pequeñas, pero en realidad estos herbarios silenciosos conservan alrededor del 70 % de los especímenes de Nigeria. Además, los autores identificaron que solo el 20 % de los especímenes de herbario en las colecciones nigerianas se han digitalizado, y solo el 7 % es accesible digitalmente a través de bases de datos clave sobre biodiversidad, como el Fondo Mundial de Información sobre Biodiversidad.
Entonces, si el problema no es la falta de herbarios en Nigeria, ¿por qué pasan desapercibidos? Según el estudio, más del 90% de las colecciones nigerianas enfrentan graves limitaciones financieras, lo que las deja sin los sistemas de almacenamiento con clima controlado ni de control de plagas necesarios para proteger especímenes frágiles. En países tropicales, donde el calor, la humedad, los insectos y el moho son amenazas constantes, esta negligencia puede significar la pérdida de registros de biodiversidad irremplazables. Si bien Nigeria tiene una de las economías más grandes de África, los investigadores descubrieron que la mayoría de los herbarios operan con presupuestos mínimos, con poco personal e infraestructura, y a menudo dependen de su función docente en lugar de contribuir a la ciencia global. Esta falta de recursos impide que los herbarios nigerianos digitalicen sus colecciones y las pongan a disposición de investigadores de todo el mundo.
Los herbarios locales preservan especímenes que simplemente no existen en otros lugares, especialmente colecciones más recientes que rastrean cómo las plantas responden a presiones actuales como la deforestación, la urbanización y el cambio climático. Dado que los científicos nigerianos pueden recolectar durante todo el año, sus especímenes también capturan cambios estacionales, como la floración, que los coleccionistas extranjeros a menudo pasan por alto. Como resultado, incluir colecciones nigerianas tiene el potencial de proporcionar una imagen más precisa de la vida vegetal.
El equipo probó esta idea con la planta medicinal. Cnestis ferrugineaCuando construyeron un modelo de distribución utilizando únicamente especímenes albergados fuera de Nigeria, el área de distribución de la especie pareció cubrir solo una fracción de su hábitat real. Al añadir datos de herbarios nigerianos, se quintuplicó el área de distribución prevista, lo que demuestra cuánto se pierde la ciencia global sin estas colecciones locales. Por lo tanto, los herbarios nigerianos no son meros duplicados de colecciones extranjeras más conocidas: albergan registros únicos e irremplazables, vitales para comprender la biodiversidad y orientar la conservación. Al ignorarlos, nos arriesgamos a una ciencia incompleta o engañosa.
El camino a seguir, argumentan los investigadores, es registrar todos los herbarios en bases de datos globales, invertir en digitalización y fortalecer la capacidad local con capacitación y recursos. El apoyo podría provenir de subvenciones de investigación, alianzas con industrias que dependen de la biodiversidad o nuevas iniciativas nacionales para proteger las colecciones. Estas medidas no solo preservarían los especímenes de plantas nigerianas, sino que también aumentarían su importancia a nivel mundial.
Esta investigación deja un punto clarísimo: los herbarios silenciosos no son solo un problema local, sino global. Al ignorar estas colecciones, la ciencia de la biodiversidad trabaja con un mapa incompleto de la vida. El ejemplo de Nigeria demuestra cómo la integración de herbarios locales en bases de datos internacionales puede perfeccionar los modelos ecológicos y mejorar la planificación de la conservación. El futuro de la investigación sobre la biodiversidad depende de romper este silencio mediante la inversión, la digitalización y la colaboración, para que los herbarios de todo el mundo puedan aportar su voz a una conversación verdaderamente global sobre las plantas que nos sustentan a todos.
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Zhigila, DA, Schmidt‐Knapik, RJ, Thiers, BM, Abdul, SD, Abdullahi, S., AbdulRahaman, AA,… y Davis, CC (2025). La ciencia de la biodiversidad mejora cuando los herbarios silenciosos hablan. Plantas, Gente, Planeta. https://doi.org/10.1002/ppp3.70091

Erika Alejandra Chaves-Díaz
Erika es una bióloga y ecóloga colombiana apasionada por los bosques tropicales, los primates y la divulgación científica. Tiene una maestría en Ecología y Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y forma parte de Ciencia Tropical desde 2020, un grupo de divulgación científica que busca conectar a las personas con la biodiversidad y fomentar la conciencia ambiental. Puedes seguirla a ella y a su equipo en Instagram: @cienciatropical.
Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.
Imagen de portada del Herbario de la Universidad de Nigeria (UNN).
