La biología de los árboles extintos que crecieron en los bosques de latitudes altas durante períodos geológicos más cálidos es de gran interés para comprender la dinámica de los ecosistemas pasados y futuros. Decombeix et al. describen un estudio anatómico detallado de nuevas gimnospermas fósiles del Triásico (ca. 240 ma) de la Antártida.

Los árboles del Triásico formaron brotes epicórmicos y tenían zonas de crecimiento traumáticas en su madera, lo que indica que estaban sujetos a tensiones ambientales nunca antes vistas en esta región. Este estudio proporciona nuevos conocimientos sobre los aspectos del crecimiento de los árboles y la respuesta a las perturbaciones en estos bosques cálidos de latitudes altas que no tienen equivalente en la actualidad.
