
Las plantas pueden utilizar dos formas principales de nitrógeno inorgánico, nitrato (NO3–) y amonio (NH4+), con algunas especies que parecen 'preferir' una forma sobre otra, bajo ciertas condiciones. Se ha demostrado que la especiación del N del suelo es un determinante importante de la distribución de especies, pero aún no ha surgido ningún modelo ecofisiológicamente realista y matemáticamente sólido para describir y predecir este fenómeno.
En un artículo de punto de vista en Annals of Botany, Britto y Kronzucker sugieren que esto se debe a que la asignación de tales preferencias no es sencilla y debe tener en cuenta una amplia gama de características fisiológicas y ambientales complejas, que interactúan de maneras que aún no se comprenden bien.
