Las plantas son, sin duda, cruciales para el bienestar de nuestra sociedad. Sin embargo, ¿qué es lo primero que nos viene a la mente cuando consideramos sus beneficios? Producción de oxígeno y secuestro de carbono, pueden responder algunas personas. Otros pueden recordar que las plantas proporcionan alimentos y materias primas que usamos en nuestra vida cotidiana. Las plantas que dan forma al clima y contribuyen a la salud del suelo tampoco estarían mal. Pero, ¿qué tienen en común todos estos beneficios? En su mayoría se derivan de adulto plantas

Si su respuesta fue una de las anteriores, no está solo. El sesgo en nuestra comprensión de los beneficios que obtenemos de las plantas también está presente en la academia y se refleja en la enorme cantidad de trabajo que se ha realizado para asignar valor monetario a los servicios mencionados anteriormente. Sin embargo, un estudio publicado in Trends in Plant Science proporciona un punto de partida fascinante para evaluar el valor de las semillas, que, hasta hace poco, se había pasado por alto.

Un equipo de investigación dirigido por el Dr. Efisio Mattana de The Royal Botanic Gardens, Kew, evaluó el valor del capital natural de las semillas utilizando un marco de valor económico total. Este enfoque implica que para establecer el valor de un determinado activo o recurso, se deben considerar los beneficios, tanto monetarios como no monetarios, obtenidos a través de su existencia y su uso, ya sean directos, indirectos o aún por descubrir.

Los componentes del valor del capital natural de las semillas y algunos ejemplos seleccionados. Figura de Carlos A. Ordóñez-Parra con iconos de Flaticon.es

Que un determinado recurso tenga un valor por existir significa que su importancia va más allá de su uso, incluso si esa importancia no puede ser monetizada. Por ejemplo, las semillas tienen una enorme importancia evolutiva y ecológica, ya que fueron una innovación clave que permitió que las primeras plantas terrestres migraran del agua a la tierra. Además, las semillas interactúan con una gran cantidad de organismos, incluidos microorganismos, granívoros y dispersores de semillas, lo que las convierte en un recurso esencial en casi todos los ecosistemas de la Tierra. De hecho, alrededor 70% de todas las especies de plantas conocidas por la ciencia se reproducen por semillas, y sin ellas nuestro planeta se vería muy diferente de lo que es hoy. A nuestro planeta le faltarían más de la mitad de las especies de plantas que conocemos y muchas de las funciones que las plantas realizan como adultos.

Cuando se trata de su uso, es fácil encontrar ejemplos de cómo las semillas son parte de nuestra rutina diaria. Como comemos cereales, legumbres y frutos secos, como avena, alubias y nueces, su uso directo es relativamente evidente. La harina, los aceites y las fibras provenientes de las semillas de trigo, girasol y algodón, respectivamente, son buenos recordatorios de que las semillas son parte de nuestras vidas, ¡incluso si no las usamos directamente! Salga de su casa o eche un vistazo a su camisa y las semillas aún lo seguirán.

Semillas en un número de cestas

Todos los productos vegetales están vinculados a las semillas, ya que la mayoría de las plantas utilizadas en la agricultura y la silvicultura se propagan a través de semillas. Más allá de la agricultura, las semillas de varias especies son fundamentales para la identidad de diferentes culturas en todo el mundo, como la Paisaje Cultural Cafetero Colombiano –reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO– y la medicina ayurvédica y tradicional china. Si todos estos usos no fueran lo suficientemente diversos, los científicos están de acuerdo en que hay todavía plantas (junto con sus usos potenciales) por descubrir. Este valor, definido por los autores como valor de opción, incluye todas las características o propiedades potenciales de las semillas que podrían utilizarse en el desarrollo de nuevas aplicaciones comerciales y tecnológicas, como materiales, combustibles y medicamentos. De hecho, Mattana y sus colegas destacan que identificar nuevos usos de productos derivados de semillas es un campo de investigación prometedor que podría contribuir a una agricultura más eficiente y sostenible y a desbloquear el potencial de los recursos vegetales.

Como resultado de este análisis, los autores muestran que las semillas contribuyen en gran medida al bienestar de la sociedad y tienen un enorme valor biológico, económico y cultural. Además, afirman que las semillas “representan los principales activos para las soluciones basadas en la naturaleza a nivel de especies […] y ecosistemas”. En otras palabras, las semillas son de suma importancia para desarrollar estrategias para proteger, gestionar y restaurar la biodiversidad con éxito. No en vano, almacenamiento de semillas nativas en bancos de semillas y usándolos para la restauración ecológica son cada vez más reconocidas como técnicas rentables para la conservación de plantas y la restauración de ecosistemas. Con suerte, esta investigación sembrará la semilla de un futuro donde el valor de las semillas se aprecie plenamente.

Una plántula germinada

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Mattana, E., Ulian, T. y Pritchard, HW (2021). Las semillas como capital natural. Trends in Plant Science. https://doi.org/10.1016/j.tplants.2021.08.008


Carlos A. Ordóñez Parra (él/ella) es un colombiano MSc. Estudiante del Programa de Biología Vegetal de la Universidade Federal de Minas Gerais (Brasil). Además de su investigación en ecología funcional de semillas, está interesado en la comunicación científica y ha escrito para Pesquisa Javeriana y Revista Javeriana en su antigua universidad en Colombia, y Semanal de Investigación en Ciencias de las Plantas – el resumen semanal publicado por Plantae.org. Síguelo en Twitter @caordonezparra.


Traducción al español por Lorena Villanueva Almanza