A menudo escuchamos eso el dinero no crece en los árboles. Y en un nivel eso es evidentemente cierto. Sin embargo, en otro puede tener el tono de la verdad. Por ejemplo, si el árbol en cuestión produce un compuesto con propiedades medicinales útiles, entonces su explotación puede conducir a la generación de ganancias para quienes aprovechen esa oportunidad. Ajá, entonces podrías pensar que estamos hablando del desarrollo de aspirina, a menudo utilizado como analgésico para aliviar dolores y molestias menores, como antipirético para reducir la fiebre y como medicamento antiinflamatorio derivado de la salicina que se encuentra en árboles como sauces, o el alcaloide de sabor amargo, antipirético, antipalúdico, analgésico y antiinflamatorio quinina de árboles del género Cinchona. No en esta ocasión.

Más bien, aquí nos preocupamos por obra de Ahcène Boumendjel et al., que ha demostrado la presencia de (1R,2R)-rel-2-[(Dimetilamino)metil]-1-(3-metoxifenil) ciclohexanol en la corteza de la raíz del arbusto subsahariano Nauclea latifolia, comúnmente conocido como melocotonero africano o árbol del acerico). Ese compuesto orgánico con un nombre glorioso es un analgésico opioide de acción central que se usa para tratar el dolor de moderado a moderado intenso y se conoce más comúnmente como el fármaco comercialmente importante tramadol.
¿Suena 'útil'? Sí. Sin embargo, el verdadero significado del descubrimiento no es 'otro analgésico más proporcionado por la naturaleza, no son grandes las plantas', sino el hecho de que el tramadol es una molécula sintética que anteriormente solo se conocía como una invención y diseño humano. Aunque este estudio es aparentemente el tercer caso informado de la aparición de una droga sintética y de uso clínico en fuentes naturales, es el primer caso documentado de la aparición de dicha droga en concentraciones clínicamente relevantes en una fuente vegetal (según el conocimiento de los autores). Que la naturaleza parezca perfectamente capaz de producirlo por sí misma plantea la pregunta de cuántas otras drogas creadas por humanos podrían existir en otras plantas. ¿Quizás aguarda pacientemente una supuesta y abundante farmacopea fitológica? Y otra razón para maravillarse con las habilidades biosintéticas de los organismos no inteligentes que no han pasado años aprendiendo su oficio en la escuela de farmacia. Buenas –y oportunas– noticias también para el alivio del dolor de resacas que a menudo acompañan a las fiestas indulgentes que acompañan a eventos tan importantes posteriores al Año Nuevo como el 25 de enero Quemaduras de noche?
[Rumores de que náuclea los retoños solo se pueden comprar en centros de jardinería contra una receta médica autorizada son solo eso. Ni el señor Cuttings ni el Annals of Botany aprueban la experimentación o la autoadministración de extractos de náuclea – Ed.]
Imagen
Nauclea latifolia por Scott Zona/Flickr. [cc]por[/cc]
