Las plantas que residen en las regiones templadas y boreales pasan por ciclos anuales de actividad y latencia para hacer frente a las variaciones extremas del clima que acompañan a los cambios de estación. Las señales de fotoperíodo y temperatura actúan como claves ambientales que controlan el cese del crecimiento y la latencia.

Cambios estacionales que ocurren en el ápice del álamo temblón híbrido durante el ciclo de actividad-latencia.
Cambios estacionales que ocurren en el ápice del álamo temblón híbrido durante el ciclo de actividad-latencia. En condiciones de día largo (LD) y temperatura cálida (WT), como las que se experimentan durante el verano, los árboles crecen activamente. Detienen su crecimiento al detectar días cortos (SD) a principios de otoño. Inicialmente, el cese del crecimiento es reversible mediante la exposición a los LD que promueven el crecimiento, ya que los brotes se encuentran en un estado ecodormido. Los SD inducen latencia en las yemas a fines del otoño. Una vez que se establece la latencia, el crecimiento se vuelve insensible a cualquier señal que promueva el crecimiento y los brotes están endodormidos. Las bajas temperaturas durante los períodos de invierno promueven la liberación de la latencia y los brotes vuelven a estar ecodormidos. Las temperaturas relativamente más cálidas de la primavera promueven la brotación, seguida de un crecimiento activo en el verano.

Maurya y Bhalerao resaltar los datos que indican que la comunicación simplástica puede mediar en ciertos aspectos del crecimiento estacional; los resultados apuntan a un alto nivel de conservación en las vías de señalización que median el control fotoperiódico del crecimiento estacional en árboles y la floración en plantas anuales como Arabidopsis. Este artículo de revisión sugiere que el desafío futuro es extender estos conocimientos al control de la fenología en plantas modelo como el álamo y el abeto mediante la aplicación de un marco similar a otros árboles que no son modelo.