La primavera en el hemisferio norte está a la vuelta de la esquina, trayendo consigo un evento largamente esperado: paisajes nevados que dan paso a campos floridos. Pero aunque a todos nos encantan las flores, a menudo olvidamos que comenzaron como capullos que crecieron, se retorcieron y cambiaron de color antes de convertirse en lo que admiramos. ¿Por qué? Probablemente, porque nos perdemos la mayor parte de este proceso, ya que ocurre con bastante lentitud.

Los botánicos también se enfrentan a esta dificultad. Gran parte de nuestro conocimiento se basa en especímenes de herbario: plantas secas y prensadas que sirven como instantáneas en el tiempo. Si bien son invaluables, estos especímenes carecen de color y estructura tridimensional, además de muchas otras características necesarias para comprender el desarrollo de las flores. Para subsanar estas deficiencias, los botánicos han recurrido durante mucho tiempo a ilustraciones y fotografías, pero aún no logran capturar rasgos dinámicos, como el momento preciso de la apertura de las flores.

Un artículo reciente by Dra. Tae Kyung Yoon, investigador de la Universidad Kookmin de Corea del Sur, explora una alternativa que ya prospera en redes sociales: los vídeos time-lapse. Las grabaciones time-lapse de flores están en auge en YouTube, pasando de unas pocas cada año a mediados de la década de 2000 a miles que se suben anualmente en la actualidad. Muchas atraen a un gran público y son visualmente muy atractivas. Además, han demostrado ser útiles en ecología, desde el seguimiento de los cambios estacionales en el color de las hojas hasta la monitorización de la fauna silvestre e incluso el retroceso de los glaciares. ¿Podría convertirse en un recurso científico y educativo importante para los botánicos?

Time-lapse de un diente de león. Crédito: Laboratorio de Ecología Forestal de Yoon.

Yoon analizó cientos de vídeos time-lapse de flores en YouTube para evaluar la información científica de los vídeos populares sobre flores. Cada vídeo se trató como una especie de miniespecie, con detalles sobre la planta mostrada, incluyendo si era silvestre o cultivada, dónde se filmó, cómo estaba iluminada y si se proporcionó información contextual útil, como el nombre de la especie o las fechas de grabación.

La encuesta revela una notable brecha entre la popularidad y el valor científico de los videos de flores actuales. La mayoría se centra en plantas de jardín conocidas, filmadas en interiores bajo luz artificial y fondos oscuros. Además, rara vez se incluyen detalles básicos: menos de uno de cada diez videos nombra la especie de planta, indica la fecha de filmación o indica dónde se encontró la planta. A pesar de la belleza de estos videos, contienen poca información botánica, lo que deja sin explotar gran parte de su potencial científico.

Posteriormente, creó una nueva serie de vídeos time-lapse en condiciones botánicas más significativas. Las flores se recolectaron al inicio de la floración, ya sea como plantas enteras o como tallos cortados que se mantuvieron vivos en agua. Para garantizar su salud y un comportamiento lo más natural posible, se colocaron cerca de ventanas bajo una suave luz natural, en lugar de bajo la intensa iluminación de un estudio. Se tomaron fotografías automáticamente a intervalos regulares, generalmente una vez por minuto, con una cámara digital estándar. A lo largo de un día, esto puede representar más de mil imágenes, pero al reproducirlas rápidamente, media hora de vida real puede transcurrir en tan solo un segundo.

Time-lapse de un cerezo en flor. Crédito: Laboratorio de Ecología Forestal de Yoon.

En estas condiciones más naturales, comenzaron a surgir patrones claros. Filmar plantas cerca de ventanas con luz natural reveló ritmos diarios que de otro modo pasarían desapercibidos. Por ejemplo, las flores de Ipomoea hederacea desplegados al amanecer, mientras que los de Oenothera biennis floreció después del anochecer. En Hibiscus syriacusLos pétalos se abrieron lentamente antes del amanecer, alcanzaron su máxima floración al mediodía y se cerraron parcialmente antes de reabrirse al día siguiente. Los videos también revelaron detalles más sutiles, como el orden en que se abrieron las flores dentro de los racimos e interacciones inesperadas, como la alimentación de insectos en los pétalos durante la floración. En conjunto, estas observaciones demuestran que los videos time-lapse pueden capturar el color, la forma y el tiempo simultáneamente, algo que ningún método tradicional puede lograr por sí solo.

Los resultados apuntan a una conclusión sencilla: con un mínimo esfuerzo adicional, las grabaciones cotidianas podrían convertirse en valiosos registros de la vida vegetal. Al condensar horas o días en momentos que realmente podemos observar, el video time-lapse hace visible y significativo el movimiento de las plantas. Las implicaciones no son solo técnicas, sino también culturales. Este medio puede ayudar a subsanar las deficiencias en el conocimiento de las plantas al revelarlas como organismos activos y receptivos, en lugar de meros fondos estáticos.

De cara al futuro, la investigación sugiere un futuro en el que botánicos, educadores, artistas y el público general comparten un lenguaje visual común para las plantas, que se adapta de forma natural al mundo actual, dominado por el video. Con solo una cámara y curiosidad, cualquiera podría ayudar a documentar la vida vegetal, profundizar en la comprensión ecológica y quizás aprender a ver el mundo verde con nuevos ojos.

LEA EL ARTÍCULO:

Yoon T.K.. 2025. Animando la floración: time-lapse para fomentar el conocimiento de las plantas en la era de YouTube. Plantas, Gente, Planetahttps://doi.org/10.1002/ppp3.70143


Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.