México cuenta con dos grandes tesoros: una inmensa diversidad biológica y cultural. No solo es uno de los 17... países megadiversos, pero también alberga 71 grupos étnicos y hablantes de más de 62 lenguas indígenas. Sin embargo, esta inmensa diversidad biocultural se encuentra amenazada, ya que muchas de estas lenguas están cayendo en desuso, llevándose consigo siglos de conocimiento ecológico. Como resultado, los esfuerzos para salvaguardar tanto las especies como la sabiduría cultural que las describe y sustenta han cobrado una nueva urgencia.

Un estudio reciente publicado en Plantas, Gente, Planeta Presenta un proyecto de investigación de una década para documentar y conservar la diversidad de hongos estrechamente vinculada a Tlahuica-Pjiekakjoo., una comunidad en las montañas del centro de México. Dentro de la gran biodiversidad del país, México destaca por su notable variedad de hongos comestibles, con alrededor de 500 especies reportadas, un total solo superado por China. Los tlahuica-pjiekakjoo están a la vanguardia de este patrimonio, con estudios previos que reportan hasta 70 especies de hongos en uso, una cifra que ahora se ha demostrado que ha subestimado enormemente su verdadero conocimiento. Sin embargo, este tesoro de conocimiento corre el riesgo de desaparecer, ya que solo 50 ancianos aún hablan la lengua nativa de la comunidad.

El equipo de investigación se sumergió en la comunidad Tlahuica-Pjiekakjoo de Lomas de Teocaltzingo y, durante diez temporadas de lluvia entre 2013 y 2023, fue al campo con los recolectores de hongos más conocedores de la comunidad, conocidos localmente como Hongueras y HonguerosAl encontrar un hongo, se fotografiaba, recolectaba y describía cuidadosamente. Estos especímenes también se mostraban a los residentes locales para recopilar información sobre sus nombres en español y en tlahuica-pjiekakjoo, la época del año en que aparecen, cómo se cocinan y dónde crecen. Este enfoque permitió a los investigadores documentar no solo la biodiversidad de los hongos, sino también el conocimiento cultural que los rodea.

El estudio reveló que la experiencia de la comunidad en hongos superó con creces las estimaciones previas: los investigadores identificaron 202 especies de hongos comestibles silvestres que los tlahuica-pjiekakjoo recolectan y consumen, más que cualquier otro grupo étnico documentado a nivel mundial, superando incluso a las regiones ricas en hongos de China y Europa del Este. Entre estas se encontraban 23 especies que no aparecen en las revisiones globales más exhaustivas sobre el tema, incluyendo récords completamente nuevos de comestibilidad y técnicas de preparación desconocidas para la ciencia, como la cocción segura de los famosos y tóxicos hongos. Amanita muscaria.

Una variedad de hongos.
Algunos de los hongos silvestres comestibles utilizados por la cultura Tlahuica-Pjiekajoo. a) Morchella especies, b) Helvella jocatoi(c) Rúsula mexicana, d) Boletusespecies, e) Amanita basii,f) Lactarius subindigoFigura de Ramírez-Carbajal et al. 2025.

Estos hongos son más que alimento. Muchos son ricos en proteínas, vitaminas, antioxidantes y compuestos medicinales que pueden ayudar con todo, desde inflamaciones hasta problemas digestivos. Algunos incluso tienen usos potenciales en productos farmacéuticos y pesticidas naturales. El vocabulario de hongos de la comunidad es tan rico como sus bosques, con nombres tanto en español como en tlahuica-pjiekakjoo inspirados en la forma, el color, el olor, el sabor e incluso el parecido con animales o plantas locales. También poseen un conocimiento preciso de dónde y cuándo aparece cada especie y transmiten esta información cuidadosamente dentro de las familias. Algunos sitios de recolección son secretos guardados, especialmente para especies preciadas como las morillas.Morchella) y ciertos boletus (Boletus). Cabe destacar que la comunidad no ha registrado ningún caso de intoxicación por hongos en décadas, lo que demuestra la precisión de sus conocimientos.

Un montaje de varias personas sosteniendo hongos.
Patrimonio micocultural del pueblo tlahuica. ab) Recolectores de hongos silvestres comestibles del pueblo tlahuica, c) Cuatro generaciones de conocimiento micocultural, de) Mujer tlahuica con hongos silvestres comestibles, f) Niños tlahuica mostrando especies de Amanita . caesareaFigura de Ramírez-Carbajal et al. 2025.

El equipo también identificó 27 especies con alto valor gastronómico internacional. Al cosecharlas y venderlas de forma sostenible, los autores argumentan que la comunidad podría impulsar su economía y, al mismo tiempo, proteger los bosques locales. Con este fin, científicos y miembros de la comunidad han trabajado juntos durante más de una década para preservar y compartir el conocimiento micológico tradicional. Las iniciativas incluyen ferias de hongos, clases de cocina, talleres de cosecha sostenible y micoturismo, que consiste en caminatas guiadas para recolectar y aprender sobre hongos silvestres. Estos eventos atraen a visitantes de todo el mundo y generan ingresos, a la vez que mantienen viva la cultura. Quizás lo más importante es que los propios Tlahuica-Pjiekakjoo lideran estos esfuerzos, combinando la colaboración científica con la autonomía cultural. Por ejemplo, Elisette Ramírez-Carbajal, autor principal del artículo, también es Tlahuica-Pjiekakjoo. Su éxito demuestra cómo la protección del conocimiento ecológico tradicional puede contribuir a la biodiversidad, la soberanía alimentaria y el desarrollo sostenible.

La historia de Tlahuica-Pjiekakjoo es más que un catálogo de hongos: es un testimonio de la profunda conexión que las culturas humanas pueden tener con sus entornos, y de cuánto puede perder el mundo cuando dicho conocimiento se desvanece. Esta colaboración de una década ha demostrado que preservar el patrimonio micocultural no se trata solo de registrar nombres y recetas; se trata de preservar el idioma, la identidad y las intrincadas relaciones que han evolucionado a lo largo de los siglos. Al documentar nuevas especies comestibles, salvaguardar las técnicas tradicionales de preparación y fomentar las oportunidades económicas mediante el uso sostenible, los Tlahuica-Pjiekakjoo nos recuerdan que el patrimonio no es solo algo que se debe preservar: es algo que se debe vivir, compartir y transmitir.

LEE EL ARTÍCULO:

Ramírez‐Carbajal, E., Martínez‐Reyes, M., Ayala‐Vásquez, O., Fabiola, RE, Lagunes Reyes, M., Hernández‐Santiago, F., … & Pérez‐Moreno, J. (2025). Revitalizando el patrimonio micocultural en peligro de extinción en Mesoamérica: el caso de la cultura Tlahuica‐Pjiekakjoo. Plantas, Gente, Planeta. https://doi.org/10.1002/ppp3.70014

Erika Alejandra Chaves-Díaz

Erika es una bióloga y ecóloga colombiana apasionada por los bosques tropicales, los primates y la divulgación científica. Tiene una maestría en Ecología y Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y forma parte de Ciencia Tropical desde 2020, un grupo de divulgación científica que busca conectar a las personas con la biodiversidad y fomentar la conciencia ambiental. Puedes seguirla a ella y a su equipo en Instagram: @cienciatropical.

Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.