Los estomas, poros en la epidermis de las plantas que regulan el intercambio de gases, son una innovación clave que permitió que las algas de agua dulce colonizaran las masas terrestres de la Tierra hace unos 500 millones de años. Debido a que los estomas en las briófitas ocurren en esporangios, están sujetas a diferentes limitaciones de desarrollo y evolución de las de las hojas de traqueofitas. No existe evidencia experimental concluyente sobre las respuestas de los estomas de hornwort a la estimulación exógena.

Estomas de antocerote
Estomas de hornwort. Imagen: Pressel et al. (2018)

Pressel y colegas investigar el comportamiento de los estomas en los antocerotes. Investigaron las respuestas de los estomas del antocerote al ácido abscísico (ABA), la desecación, la oscuridad y la plasmólisis y las compararon con las de las hojas de traqueofitas. Las concentraciones de iones de potasio en las células protectoras y las células adyacentes se analizaron mediante microanálisis de rayos X, y la ontogenia de los espacios intercelulares esporofitos se comparó con la de los traqueofitos mediante microscopía electrónica de barrido criogénico.

Muestran que no existen flujos de potasio asociados a los estomas del antocerote, y que estos no responden a factores externos (ácido abscísico, desecación, oscuridad y plasmólisis), que provocan el cierre estomático en otras plantas terrestres. Sus resultados van en contra de la idea de que el control estomático activo se adquirió temprano en la evolución de las plantas terrestres y respaldan la hipótesis alternativa de la adquisición gradual de mecanismos de control activo.