Los rizomas son tallos subterráneos que sirven como órganos de almacenamiento y contienen tejidos meristemáticos que son capaces de generar brotes y raíces. Sin embargo, los mecanismos que controlan la formación y el crecimiento de los rizomas aún no se conocen por completo.

Ma et al. encontraron que las citoquininas (CK) y las giberelinas (GA) promovieron la formación y el crecimiento del rizoma, respectivamente, mediante la activación de genes y proteínas en las vías metabólicas que suministran energía y aminoácidos para apoyar la división y expansión celular durante la iniciación y elongación del rizoma en festuca alta (Festuca arundinacea).
