
Los rasgos morfológicos de las plantas responden a la sequía de una manera bastante flexible; sin embargo, hay evidencia reciente de excepciones. En un nuevo estudio publicado en AoB PLANTS, Zhang et al. examinó el efecto de la sequía en las características morfológicas de las plántulas de un arbusto del desierto (ammodendron Haloxylon, un arbusto ampliamente distribuido en las regiones desérticas de Asia y África) y descubrió que la especie tiene un 'hábito intrínseco' de invertir preferentemente en las raíces, independientemente de la sequía. Además, esta rigidez favorece su recuperación fisiológica después de la sequía y lo hace sobrevivir en el severo ambiente desértico. Es decir, la persistencia dará sus frutos.
