Los tióforos, que suelen ser gipsófitos del desierto, acumulan altas concentraciones de azufre (2–6 % S en peso seco) y pueden tener una tolerancia única a los factores de estrés ambiental, por ejemplo, toxicidad por sulfatos/metales, sequía y salinidad. Poco se sabe de la prevalencia de la conducta o de los aspectos fisiológicos asociados.

Reid et al. muestran un grupo de plantas australianas nativas que exhiben un comportamiento tióforo. Este comportamiento es independiente del tipo de sustrato y está presente en todos los miembros de este grupo relacionado de especies. Otras especies en el mismo sustrato no muestran el mismo comportamiento. Los tioforos estudiados exhiben un estrecho acoplamiento entre la absorción y el almacenamiento de azufre y calcio, y aparentemente almacenan estos elementos como sales inorgánicas dentro de las células de su follaje. Varios de los tióforos ocupan hábitats costeros o ribereños, lo que sugiere que las explicaciones evolutivas y ecofisiológicas de este rasgo no radican únicamente en la adaptación a condiciones áridas o suelos yesíferos.
