Las relaciones mutualistas entre diferentes especies son comunes en todos los ecosistemas, sin embargo, los mutualismos dobles, donde dos especies que interactúan se benefician mutuamente para dos funciones diferentes, por ejemplo, la polinización y la dispersión de semillas, no se han documentado tan bien. Recientemente, se ha informado de un número creciente de mutualismos dobles entre plantas y animales, particularmente en ecosistemas insulares. Una razón probable de la mayor prevalencia del mutualismo doble en las islas es la presencia de especies que tienen una gran abundancia de población debido a una riqueza de especies relativamente baja, lo que reduce la cantidad de competencia entre diferentes especies en comparación con los sistemas continentales. Esta compensación de densidad da como resultado una mayor competencia dentro de las especies, lo que a su vez conduce a una expansión del nicho trófico de la especie, es decir, una especie animal explora y utiliza nuevos tipos de alimentos. Se han observado ejemplos de expansión de nichos tróficos en lagartijas, geckos o incluso iguanas, que suelen ser carnívoros o insectívoros en el continente, pero consumen recursos florales y frutales en muchas islas. De hecho, se ha encontrado que los reptiles son importantes dobles mutualistas potenciales en todo el mundo.

Un estudio reciente de Fuster y Traveset publicado en AoBP aporta evidencia de una doble relación mutualista entre la lagartija endémica de Baleares podarcis lilfordi y la planta Efedra fragilis. Esta relación constituye uno de los cinco mutualismos dobles de polinización/dispersión de semillas encontrados alrededor del mundo entre un animal y una gimnosperma. También representa el primer mutualismo doble registrado en la región mediterránea. A pesar de P. lilfordi sólo contribuye ligeramente a la polinización de E. fragilis, juega un papel crucial en el proceso de dispersión de semillas. A cambio, las plantas alimentan a su único dispersor de semillas en este islote, por medio de las gotas de polinización y las escamas del cono carnoso.
Lo más destacado de la investigación

Francisco Fuster obtuvo una Licenciatura en Biología por la Universidad de las Islas Baleares (España) en 2013. En 2014 obtuvo una Maestría en Conservación, Gestión y Restauración de la Biodiversidad en Granada (España). Desde 2015 está realizando un doctorado en ecología bajo la supervisión de la Dra. Anna Traveset y el Dr. Christopher Kaiser-Bunbury en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA).
Francisco es un ecólogo interesado en las interacciones entre animales y plantas, y cómo estas afectan a la comunidad. Durante su aún breve carrera, ha estado trabajando en la ecología de la restauración y la interacción mutualista planta-animal (polinización y dispersión de semillas). En su doctorado, se ha centrado en el fenómeno del doble mutualismo, en el que dos especies que interactúan se benefician mutuamente en al menos dos funciones diferentes, y en la importancia de los comedores de néctar oportunistas como polinizadores en los ecosistemas insulares, trabajando en las Islas Baleares y Seychelles.
