Las epífitas vasculares representan alrededor del 9 % de las plantas vasculares en todo el mundo. La presencia de flora epífita aumenta la riqueza de especies y la complejidad estructural de los bosques, además de proporcionar recursos para la fauna y ofrecer nuevas fuentes y rutas para el ciclo de nutrientes y agua en el bosque. En un estudio reciente publicado en AoBP, Vergara Torres et al. se centró en la relación entre las especies de bromelias epífitas (Tillandia spp.) y hormigas en bosques secos tropicales del centro de México. Además de ser consideradas consumidoras primarias de semillas, las hormigas pueden actuar como agentes de dispersión primarios y secundarios, ya que recogen semillas que han caído de los árboles o han sido dispersadas por el viento. El objetivo de este estudio fue probar experimentalmente si la actividad de remoción de semillas es mayor en especies de árboles con cargas de epífitas más pequeñas en comparación con aquellas con cargas de epífitas más altas.

La remoción de semillas difirió entre hospedantes y diferentes sustratos de suelo en el bosque. Al relacionar la eliminación de semillas con la abundancia de hormigas arbóreas, el patrón más consistente fue que una menor eliminación de semillas se relacionó con una menor abundancia de hormigas, mientras que una alta eliminación de semillas se asoció con una abundancia de hormigas intermedia a alta. La eliminación de semillas epífitas por parte de las hormigas influye en la abundancia de epífitas y puede contribuir considerablemente a que no se establezcan, ya que disminuye la cantidad de semillas disponibles para la germinación y el establecimiento. Una mayor exploración de los mecanismos de asociación entre árboles y hormigas nos ayudará a comprender mejor la estructura de las comunidades de plantas epífitas.
