En las plantas, la percepción de la gravedad de la Tierra conduce a un proceso de crecimiento impulsado por la gravedad llamado gravitropismo. En las plantas superiores, esto da como resultado que los brotes crezcan hacia arriba y las raíces hacia abajo. El gravitropismo incluye la percepción de la gravedad, la transmisión de señales dentro de la planta y la respuesta de crecimiento resultante. Un proceso similar, el fototropismo, es responsable del crecimiento direccional en respuesta a las señales luminosas.
En un grupo heterogéneo de árboles, un árbol individual puede estar sujeto a un entorno de luz anisotrópica (en otras palabras, la luz puede ser de naturaleza fuertemente direccional) causando reacciones fototrópicas que conducirán a movimientos gravitrópicos. La reorientación del árbol se debe a la producción de madera de reacción asimétrica que afecta la forma del tronco y la calidad de la madera. Los eventos moleculares que conducen a la formación de la madera de reacción son complejos y poco conocidos. Una de las razones clave de esto es que las respuestas fototrópicas y gravitrópicas, así como la respuesta autotrópica, que es esencialmente el enderezamiento de un órgano curvo, son procesos en constante interacción.

En su nuevo estudio publicado en AoBP, López et al. caracterizar las respuestas moleculares tempranas que ocurren en el tallo del álamo (Populus tremula × gente blanca) después de la graviestimulación en un ambiente isotrópico. Al inclinar los álamos jóvenes durante 30 minutos a 35° en un innovador dispositivo de luz isotrópica, pueden disociar las respuestas de crecimiento fototrópicas, gravitrópicas y autotróficas de los árboles.
En su estudio, López et al. resalte una lista de 668 genes regulados por el xilema que responden específicamente al estímulo gravitrópico. Los análisis de ontología genética indican que la reprogramación molecular de procesos como la 'expansión de células de madera', la 'reorganización de la pared celular' y la 'muerte celular programada' ocurren tan pronto como 30 minutos después de la graviestimulación. Su trabajo y su nueva herramienta experimental abren la puerta hacia una mejor comprensión de los eventos que desencadenan la formación de 'madera de reacción'.
