Los ecosistemas oceánicos alpinos están considerados entre los hábitats más efímeros y restringidos, con una biota altamente vulnerable a los cambios y perturbaciones climáticas. Como ejemplo de una endémica insular alpina, Rodríguez-Rodríguez et al. estimó la estructura y diversidad genética de la población pasada y futura, y la distribución futura de viola cheiranthifolia (Violaceae), endémica de Tenerife (Islas Canarias). Los objetivos principales fueron predecir los cambios en la distribución de esta planta oceánica alpina bajo el cambio climático y ayudar en las acciones para su conservación.

La baja capacidad de dispersión de V. cheiranthifolia, sumado a la presión de la herbivoría, principalmente del conejo, dificultará su adaptación a las condiciones climáticas futuras en este frágil ecosistema alpino. Las acciones de conservación deben estar enfocadas al control de herbívoros, refuerzo poblacional y vigilancia de cambios de nicho, especialmente en Guajara, que representa la población aislada más antigua y un reservorio genético para la especie.
