Sección transversal de la región periférica de un segmento de tallo joven de Flagellaria indica (teñido con safranina/azul astra). Aún no se ha producido la fusión de las vainas del haz, mientras que la lignificación y la densidad del tejido aumentan. (Crédito de la foto: Hesse et al.)
Sección transversal de la región periférica de un segmento de tallo joven de Flagellaria indica (teñido con safranina/azul astra). Aún no se ha producido la fusión de las vainas del haz, mientras que la lignificación y la densidad del tejido aumentan. (Crédito de la foto: Hesse et al.)

Las monocotiledóneas trepadoras pueden convertirse en plantas de cuerpo grande a pesar de estar confinadas por el crecimiento primario. En un estudio reciente publicado en AoB PLANTS, Hesse y cols. midió sorprendentemente altas propiedades biomecánicas del tallo (en flexión y torsión) en Flagelaria indica y mostró que la falta de crecimiento secundario se supera mediante una combinación de procesos de maduración de tejidos y modo de unión. Esto conduce a mayores densidades de tejidos mecánicamente relevantes en la periferia del tallo y a la transición de un crecimiento autosuficiente a un crecimiento trepador. El desarrollo de estructuras de unión especializadas probablemente ha sustentado la evolución de muchos otros taxones de monocotiledóneas trepadoras de cuerpo grande.