Las plantas son increíblemente diversas, ¡y también lo son los botánicos! En su misión de difundir historias fascinantes sobre el mundo vegetal, Botany One también te presenta a los científicos que están detrás de estas grandes historias.
Hoy nos acompaña la Dra. Adriana Romero-Olivares, ecóloga microbiana del suelo y profesora adjunta en la Universidad de California, Riverside. Su investigación se centra en comprender cómo responden los hongos al estrés ambiental y al cambio global, y cómo esas respuestas influyen en los procesos del ecosistema. En su laboratorio, utiliza enfoques basados en rasgos, técnicas microbiológicas y herramientas genómicas para comprender cómo responden las comunidades fúngicas al cambio ambiental y determinar las consecuencias para nuestros ecosistemas y la sociedad. Puede obtener más información sobre el trabajo de Romero-Olivares en su sitio web. sitio web del laboratorioy puedes seguirla en Bluesky y LinkedIn.
¿Qué te hizo interesarte por las plantas?
Suelo decir que los hongos me eligieron a mí. Durante mi época de estudiante de pregrado, las circunstancias me brindaron la oportunidad de trabajar en un laboratorio que estudiaba hongos. Una cosa llevó a la otra y, sin darme cuenta, me sentí completamente fascinado por su biología, especialmente por su papel en los ecosistemas.
Lo que más me impactó en aquel momento fue lo poco que se les prestaba atención. A pesar de ser fundamentales para los procesos ecosistémicos, parecía que se les dedicaba relativamente poca atención a la función que desempeñaban los hongos en estos sistemas. Esta constatación me frustró —y en cierto modo todavía lo hace—, aunque creo que ahora los hongos reciben más reconocimiento que cuando empecé. Esa sensación me motivó enormemente a seguir estudiándolos y a demostrar su importancia esencial para el funcionamiento de los ecosistemas.
¿Qué le motivó a dedicarse a su actual área de investigación?
Me atrajo el estudio de los hongos porque desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas, pero muchos aspectos de su biología y ecología aún se desconocen. Los hongos regulan procesos clave como la descomposición, el ciclo de nutrientes y las interacciones con plantas y otros organismos. Comprender cómo responden los hongos al cambio ambiental es esencial para predecir el funcionamiento futuro de los ecosistemas. Mi investigación está motivada por el deseo de descubrir estos mecanismos microbianos e integrarlos en nuestra comprensión de la dinámica de los ecosistemas.

¿Cuál es tu parte favorita de tu trabajo relacionada con los hongos?
Uno de los aspectos que más me fascinan de trabajar con hongos es su singularidad. Creo firmemente que estudiarlos es una labor de suma importancia. Los encuentro carismáticos y misteriosos a la vez, lo que los hace infinitamente interesantes. También me encanta descubrir su gran adaptabilidad. Los hongos exhiben una increíble variedad de estrategias para sobrevivir al estrés ambiental, ajustando constantemente su fisiología y metabolismo a las condiciones cambiantes. Otro aspecto que me entusiasma es la flexibilidad de sus roles ecológicos. Una misma especie puede comportarse como patógeno en un contexto, como saprófito en otro, o incluso establecer relaciones simbióticas según las condiciones ambientales. Esta versatilidad hace que el estudio de los hongos sea a la vez un reto y una experiencia sumamente interesante.
¿Hay algún hongo o especie en particular que haya intrigado o inspirado su investigación? Si es así, ¿cuáles son y por qué?
Trabajo principalmente con comunidades enteras, por lo que me fascina la increíble diversidad de hongos y la variedad de estrategias ecológicas que exhiben. Muchos hongos pueden alternar entre diferentes estilos de vida según las condiciones ambientales, lo que plantea interesantes interrogantes ecológicos sobre cómo equilibran la supervivencia, el metabolismo y las interacciones con otros organismos.
Dicho esto, en el pasado, para el primer capítulo de mi doctorado, trabajé con un hongo modelo: Neurospora discretaPor ello, ocupa un lugar especial en mi corazón, ya que recuerdo esos momentos con cariño.
¿Podrías compartirnos alguna experiencia o anécdota de tu trabajo que haya marcado tu carrera y reafirmado tu fascinación por las plantas?
Durante mi maestría, trabajé en ecosistemas donde los hongos eran poco estudiados en aquel entonces, incluyendo suelos áridos y sedimentos de aguas profundas. Recuerdo haber conocido a investigadores que se mostraban genuinamente escépticos sobre la existencia de hongos en esos entornos. Mientras tanto, en mi trabajo, encontraba constantemente abundantes comunidades de hongos. Ese escepticismo me frustraba, pero también me motivaba. Reforzaba la idea de que era importante seguir estudiando estos organismos y documentando su presencia y funciones en ecosistemas donde habían sido en gran medida ignorados. Mirando hacia atrás ahora, casi veinte años después, es evidente que los hongos no solo están presentes en estos entornos, sino que son componentes esenciales de ellos. Ver cómo ha evolucionado el campo desde entonces ha sido increíblemente gratificante y ha reafirmado mi fascinación por los hongos y su importancia ecológica.

¿Qué consejos les daría a los jóvenes científicos que estén considerando una carrera en biología de hongos?
Es un campo maravilloso del que formar parte. Aún queda mucho por estudiar y descubrir, lo que lo convierte en un área apasionante para los jóvenes científicos. Trabajar con hongos también ayuda a desarrollar muchas habilidades transferibles, desde el diseño experimental y el análisis de datos hasta el pensamiento interdisciplinario, lo que puede abrir las puertas a numerosas trayectorias profesionales más allá del ámbito académico. Y lo más importante: nunca te aburrirás. Los hongos son organismos verdaderamente fascinantes, y constantemente aprendo cosas nuevas sobre ellos. Pueden ser sorprendentes, complejos y, a veces, incluso salvajes, y esa sensación de descubrimiento es lo que mantiene el trabajo tan emocionante.

¿Qué es lo que la gente suele malinterpretar sobre los hongos?
Una idea errónea común es que los hongos son principalmente patógenos u organismos cuya importancia radica únicamente en su relación con las plantas, como los hongos micorrícicos. En realidad, los hongos desempeñan una amplia gama de funciones ecológicas y son actores clave en los procesos de los ecosistemas. Muchos hongos viven de forma independiente en el suelo, donde realizan labores esenciales como la descomposición de la materia orgánica y el ciclo de nutrientes. Por ello, a menudo se subestima a los hongos y se los valora principalmente desde la perspectiva de las plantas, a pesar de ser fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas. Otro malentendido es que los microorganismos son organismos simples o pasivos. Los hongos poseen estrategias extraordinariamente complejas para afrontar el estrés ambiental, interactuar con otros organismos y regular su metabolismo, lo que los hace mucho más dinámicos y sofisticados de lo que se suele suponer.
