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Un proyecto teatral convierte las palabras reales de los forestales en una poderosa exploración de cómo la incertidumbre climática da forma a los bosques (y a las decisiones) del mañana.


In Como gustéisShakespeare escribió la famosa frase: «El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores». Con estas palabras, comparó la vida con una obra de teatro, con personas representando roles cambiantes. Sin embargo, probablemente nunca imaginó que el teatro se convertiría en un espacio para examinar desafíos ambientales como el cambio climático en el sector forestal. Eso es precisamente lo que sucede en Tres palabras para bosque, un proyecto de investigación que pone en escena las incertidumbres de la silvicultura moderna.

En un estudio publicado recientemente en Personas y naturalezaLa Dra. Rachel Clive y sus colegas utilizaron entrevistas con profesionales forestales de toda Europa para crear Tres palabras para bosque: un Jugar a explorar cómo las personas afrontan desafíos complejos, a menudo conflictivos, desde decisiones de plantación hasta brotes de plagas y las realidades del cambio climático.

Se entrevistó a treinta profesionales forestales, desde silvicultores comerciales y administradores de viveros hasta legisladores, ecologistas y grupos comunitarios. Las entrevistas fueron abiertas y basadas en relatos, diseñadas para que las personas pudieran hablar libremente sobre su trabajo, sus preocupaciones y sus esperanzas para los bosques que cuidan. Las preguntas incluían: "¿Cómo se inició en la silvicultura?", "¿Cuáles son los riesgos, desafíos e incertidumbres que enfrentan usted y el bosque con el que trabaja?" y "¿Cómo imagina los bosques con los que trabaja dentro de 10, 50 o más de 100 años?". Estas conversaciones fueron transcritas, anonimizadas y analizadas por investigadores de las artes y las ciencias sociales, quienes compararon sus notas para identificar temas y tensiones recurrentes.

Lo que sucedió a continuación fue el núcleo del proyecto: en lugar de resumir las entrevistas en un informe, el equipo convirtió las palabras exactas de los participantes en un guion. Este enfoque, llamado teatro textualConserva el ritmo, la emoción y los matices del habla real. Durante varios meses, los investigadores trabajaron con actores, músicos y diseñadores para escenificar el material. La obra se representó en vivo en la Conferencia Nacional de Paisajes Arbóreos (2024) y se filmó para un público más amplio. La fase final llevó la investigación fuera del escenario y de vuelta a las comunidades, a través de 12 talleres codiseñados, donde el público, en su mayoría con experiencia en silvicultura, pudo reflexionar, debatir, responder creativamente o participar en actividades prácticas. 

Una de las escenas de la obra. Foto de Clive y otros (2025)

Cuando todas esas entrevistas, presentaciones y talleres se unieron, tres grandes lecciones se destacaron. Primero, el equipo encontró valor en no Precipitarse en las respuestas. La obra se negó deliberadamente a promover una única forma "correcta" de gestionar los bosques. En cambio, mantuvo puntos de vista contrapuestos: diferentes ideas sobre la plantación, la regeneración y el riesgo se conjugaban en un mismo espacio. Lo que evitó que esto resultara caótico fue un hilo conductor. Desde roles y opiniones muy diferentes, las personas expresaron una profunda conexión, a menudo física, con los árboles, y una sensación de tiempo que se extiende mucho más allá de la vida humana. Ese punto en común permitió explorar el desacuerdo con seguridad.

En segundo lugar, el proyecto demostró el poder de la pluralidad de voces. Al condensar 30 horas de entrevistas en una obra de una hora, el equipo tuvo que elegir qué destacar. Se centraron en profesionales que trabajan directamente con los bosques, presentando cuatro tipos contrastantes de prácticas forestales. Con solo tres actores interpretando a personas que rara vez se comunican en la vida real, la producción despersonalizó el conflicto y facilitó que el público considerara perspectivas desconocidas.

En tercer lugar, la experimentación y la improvisación resultaron esenciales. El equipo creativo probó diferentes maneras de representar las palabras de personas reales, alternando la atención entre actores, voces grabadas, música y un escenario móvil similar a un bosque, construido con materiales reciclados. Este mundo escénico en constante cambio recordó a todos que los bosques y su futuro nunca son fijos. Mantenerse abierto al cambio y al mundo más allá de lo humano de los árboles se convirtió en parte del mensaje.

El equipo de Clive descubrió que la incertidumbre no es solo un desafío abstracto para la silvicultura, sino algo profundamente sentido por quienes trabajan en el sector forestal. Los entrevistados hablaron del cambio climático, los cambios en las políticas y las presiones sociales como fuentes tanto de creatividad como de tensión. Lo que destaca es cómo el teatro abrió puertas que la investigación tradicional rara vez abre. Al invitar al público a responder directamente —escribiendo en el escenario, participando en debates, mapeando los sitios locales de plantación de árboles—, la obra se convirtió en un punto de encuentro para silvicultores, investigadores y grupos comunitarios. Estos encuentros no solo compartieron información; generaron nuevas perspectivas. Los profesionales comentaron que era raro ver la silvicultura representada con tantos matices. Otros, nuevos en el campo, se marcharon con una comprensión más profunda de las complejas decisiones que se esconden tras los árboles que ven a diario.

La conclusión es clara: al abordar la incertidumbre, ya sea en los bosques o en cualquier otro sistema complejo, la pluralidad y la colaboración son fundamentales. Métodos creativos como el teatro pueden revelar puntos en común, exponer tensiones ocultas y generar conversaciones que los informes técnicos por sí solos no pueden. Y al hacerlo, señalan nuevas formas de pensar y trabajar que van mucho más allá de la silvicultura.

Al reunir a forestales, investigadores, artistas y comunidades en una reflexión colectiva, Tres palabras para bosqueDemuestra cómo la práctica creativa puede hacer que la ciencia compleja sea más accesible y humana. A medida que aumentan las presiones climáticas y las decisiones adquieren cada vez más importancia, esta dramaturgia de la incertidumbre nos anima a pensar en términos de "¿qué pasaría si...?", a detenernos, escuchar y a imaginar alternativas juntos. En todo caso, el trabajo de Clive muestra cómo nosotros, actores de este planeta cambiante, podríamos necesitar métodos innovadores para comprender mejor los desafíos ambientales de nuestro tiempo y, con suerte, ayudarnos a reescribir el guion hacia acciones concretas y positivas.

LEE EL ARTÍCULO:

Clive, R., Heddon, D., Rydlewski, J., Edwards, D. y Fremantle, C. (2025). Una dramaturgia de la incertidumbre: Maniobras transdisciplinarias entre la silvicultura y el teatro. Personas y naturaleza. https://doi.org/10.1002/pan3.70192

MIRA LA OBRA:

https://www.youtube.com/watch?v=F3rSNWXu19M

Erika Alejandra Chaves-Díaz

Erika es una bióloga y ecóloga colombiana apasionada por los bosques tropicales, los primates y la divulgación científica. Tiene una maestría en Ecología y Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil) y forma parte de Ciencia Tropical desde 2020, un grupo de divulgación científica que busca conectar a las personas con la biodiversidad y fomentar la conciencia ambiental. Puedes seguirla a ella y a su equipo en Instagram: @cienciatropical.

Traducción al español y portugués por Erika Alejandra Chaves-Diaz.

Imagen de portada: Teatro Forest de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Foto de William Yeung, Wikimedia Commons.

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